Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// La felicidad y el contexto territorial

Image by sarah Mahmuda

Las ciudades pueden ofrecer mayores oportunidades de bienestar pero una vez alcanzado cierto nivel de desarrollo, las ciudades no necesariamente ofrecen mayores niveles de bienestar.

Las ciudades cada vez albergan a un número mayor de personas y se estima que esta tendencia va a seguir acrecentándose, con una estimación del 68 % de la población mundial que podría vivir en ciudades en 2050. En cuanto a la población rural, se estima que para esta fecha, descienda tanto el número absoluto como relativo. En España, aproximadamente el 80 % de la población vive en zonas urbanas (1).

La relación entre felicidad y el contexto territorial se trataron en la edición de 2020 del Informe Mundial de la Felicidad (2). Como se reconoce en dicho estudio: “dado que la urbanización se considera un instrumento primordial para generar crecimiento económico y mejorar el nivel de vida, cabría esperar que la redistribución espacial de la población mundial en las ciudades se asociara a un aumento de la felicidad. En la mayoría de los casos, esto es así, pero la capacidad de las ciudades para aumentar la productividad y para que ésta se transmita en forma de salarios y de ampliación de las oportunidades de empleo no es la única vía para aumentar el bienestar.” La vida en las ciudades ofrece, por un lado, mayores oportunidades de empleo y educación pero, por otro, puede poner en riesgo la calidad de las relaciones personales, puede suponer mayor coste económico, generar mayores desigualdades, mayor polución, dejar menor tiempo para tareas personales y limitar el contacto con la naturaleza.

 

La siguiente figura sugiere la forma conceptual en la que los niveles medios de bienestar subjetivo en términos de evaluación de la vida en los países ha aumentado a diferentes ritmos para los que viven en zonas urbanas y rurales. Como se aprecia, manteniendo el resto de factores constantes, a mayor nivel de desarrollo económico, mayor el bienestar subjetivo en las zonas rurales en comparación con aquellas ciudades de mediano y gran tamaño. Esto puede atribuirse a que cuando los ingresos aumentan y la tecnología sigue evolucionando, y cuando el transporte y la infraestructura digital mejoran, las zonas rurales se vuelven más accesibles y diversificadas. Cabe destacar que las diferencias en el bienestar entre las zonas rurales y urbanas son mayores cuando los niveles económicos son bajos. Por último, es relevante observar cómo el nivel de bienestar subjetivo de las grandes ciudades una vez alcanzado un nivel de desarrollo económico puede comenzar a declinar.

 

Figura: La paradoja urbana: el bienestar subjetivo y la gran ciudad.

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(1) Esenciales Fundación BBVA – Ivie. Demografía, Coberturas Del Suelo y Accesibilidad. El 70% de los 6,4 millones de españoles que viven en municipios rurales accede a los servicios de las ciudades en menos de 45 minutos   https://bit.ly/3p3E5JG

(2) Martijn J. Burger, M.J., Morrison, P.S., Hendriks, M., Hoogerbrugge, M.M. Chapter 4 Urban-Rural Happiness Differentials across the World. En: Helliwell, J.F., Layard, R., Sachs, J. y De Neve, J.E. (2020). World happiness report 2020, Sustainable Development Solutions Network, Nueva York. https://worldhappiness.report/ed/2020/