Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// ¿Adquirir bienes materiales o disfrutar de experiencias?

Image by Florian Klauer

Muchas veces aspiramos a sustituir nuestras posesiones por otras más sofisticadas, ya que anticipamos que nos proporcionarán mayor felicidad. Si tenemos un piso, queremos una casa y, si tenemos una casa, es fácil que deseemos otra más grande con más comodidades. Lo mismo ocurre con los coches, la tecnología, la ropa y otros bienes materiales. No somos conscientes de que el disfrute que proporciona un bien material resulta muy limitado. Tal vez la tele nueva que nos han regalado los Reyes Magos o el banco nos haga ilusión y disfrutemos las primeras semanas. En cuanto haya pasado un tiempo, nos resultará indiferente, al igual que el coche, la casa, la ropa y el resto de bienes materiales.

Sin embargo, si la misma cantidad de dinero gastada en cualquiera de los bienes materiales que mencionamos anteriormente se invierte en experiencias, se obtendrán mayores retornos en términos de bienestar, especialmente si estas se disfrutan en compañía de personas apreciadas. Las experiencias nos ayudan a contar historias, contribuyen a la construcción de nuestro relato personal y de nuestra identidad; los bienes materiales difícilmente permiten generar una narrativa sustancial con la que nos identifiquemos. Las historias que creamos a partir de experiencias fortalecen nuestros lazos sociales y nuestra narrativa interna.

Priorizar los bienes materiales sobre las experiencias no va a ayudarnos en la felicidad

El disfrute de experiencias nos permite generar historias que conforman una parte de nuestra historia interna, de quienes somos.