Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

// Los acontecimientos destacables de la vida

Image by Jason Leung

Las personas tendemos de manera natural a proyectar nuestra felicidad en acontecimientos destacables como ese ascenso que hace tanto nos merecemos, el comienzo de una relación de pareja o su afianzamiento o la realización de viajes soñados. Sin embargo, las evidencias científicas demuestran que, una vez ocurrido el evento que tanto se ansiaba y transcurrido un tiempo no superior a dos años, los niveles de felicidad vuelven a su rango anterior. Lo mismo sucede con los acontecimientos negativos, pero en sentido inverso (1): aunque pensemos que serán nuestra ruina, en la gran mayoría de las situaciones el tiempo los borra o los relativiza y volvemos a situarnos en los niveles de bienestar precedentes. Es importante vivir cada momento sin rememorar el pasado ni anticipar el futuro, es decir, manteniéndose en lo que dentro del mundo de la meditación se conoce como aquí y ahora.

Los acontecimientos destacables de la vida, positivos y negativos, no cambian significativamente nuestros niveles de felicidad con el tiempo