Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

// Amor y deseo de bien para todos

Image by Lina Trochez

Los ríos no beben su propia agua; los árboles no comen sus propios frutos; el sol no brilla para sí; las flores no esparcen su fragancia para ellas mismas… Vivir para los otros es una regla de la naturaleza. La vida es buena cuando tú estás feliz; pero la vida es mucho mejor cuando los otros son felices por tu causa. Nuestra naturaleza es el servicio - Anónimo.

“Colócate en la posición del que da y serás la personificación de la felicidad” - Rama Tirtha.

La comprensión de lo que somos despierta actitudes positivas hacia los otros, a los que vemos como diferentes, pero compartiendo, de fondo, la misma identidad profunda: “No somos iguales, pero somos lo mismo”.

La comprensión -unida al trabajo psicológico- nos libera progresivamente del narcisismo que encapsula en un caparazón egocéntrico y nos abre a los otros en una actitud de asertividad, hecha de fidelidad a uno mismo y de respeto a los demás.

Ahora bien, si la comprensión posibilita y favorece el amor, no es menos cierto que el amor a los otros nos hace crecer en comprensión de lo que somos y pone las bases para una relación, una convivencia y, en último término, una sociedad empática y solidaria.