Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// Las diferencias entre las personas más o menos felices

Image by Steve Johnson

Hay diferencias importantes entre las personas más y menos felices, con implicaciones a nivel individual y colectivo.

Piénsalo un momento, ¿eres igual cuando disfrutas de una época de tu vida feliz? ¿entiendes las situaciones de la misma manera? ¿te comportas de la misma manera? Gracias a multitud de estudios realizados desde diferentes disciplinas durante las últimas décadas, se ha observado que las personas más felices, frente a las que muestran niveles de felicidad más bajo, son muy diferentes en los siguientes aspectos:

  • Suelen disfrutar de mejores relaciones amorosas y afectivas, trabajo y salud.

  • Llevan estilos de vida más saludables y realizan más actividad física, lo que reduce el estrés y la ansiedad y les permite disfrutar de mejor salud – también emocional–, así como de una mayor esperanza de vida.

  • Adoptan comportamientos más sostenibles con mayor facilidad por su tendencia a desarrollar valores intrínsecos.

  • Disfrutan de mejores relaciones sociales, aspecto crítico en la felicidad, y resulta más sencillo que reciban la ayuda y la confianza de otras personas porque son más queridas.

  • Resuelven mejor relaciones y situaciones complejas.

  • Son más solidarias y cooperativas, es decir, más prosociales. El comportamiento prosocial aumenta el bienestar subjetivo y, a su vez, este último fomenta un comportamiento más prosocial, con lo que se establece un circuito de retroalimentación positiva que genera un doble dividendo.

  • Son más enérgicas, el desempeño en sus comunidades –trabajo, vecindario, etcétera– es mayor y sus ingresos superiores. Además, estas personas son más proactivas en la resolución de problemas sociales.

  • Al experimentar emociones positivas más frecuentemente, impulsan la creatividad y la innovación. Las emociones positivas conducen a cogniciones positivas, que, a su vez, contribuyen a las primeras y activan un círculo virtuoso. Las personas cuyo estado de ánimo es positivo disfrutan de un enfoque de la atención más amplio.

  • Son más resilientes, piensan de forma más flexible e ingeniosa, por lo que se recuperan más rápidamente del estrés y de eventos adversos. Son menos propensas a pensar en los acontecimientos negativos y se ven menos afectadas cuando otras personas se encuentran en mejor situación.

  • Participan en política y votan más. También existen más probabilidades de que voten por los partidos en el poder. El estudio de los vínculos entre felicidad y gobernanza, un gran campo de conocimiento por abordar, es todavía incipiente.

  • Desarrollan un aprendizaje más eficaz.

 

Indudablemente la felicidad es un derecho personal en sí mismo y con incalculable valor a nivel individual. Además, de este valor propio, son muchas las razones por las que empezar a interesarnos por la felicidad tanto a nivel individual como colectivo, esta conformaría una palanca muy eficaz para evitar situaciones de malestar, potenciar contextos positivos y abordar los grandes desafíos de nuestro tiempo. No debemos olvidar que los niveles altos de bienestar carecen de letra pequeña, es decir, no generan ni contraindicaciones ni efectos secundarios. Como verás en “la sala” sobre los niveles de felicidad, tenemos una gran oportunidad de mejora de nuestros niveles de felicidad.

Una de las propiedades de la auténtica felicidad es que cuanto más feliz es una persona más feliz el resto, es decir, genera un resultado de suma disntita de cero, sin letra pequeña.