Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// Índices de felicidad

Image by Jamie Street

No existe un índice de felicidad universal y cada uno de los índices disponibles responde a unas objetivos y realidades particulares.

A nivel internacional, destacan el Informe Mundial de la Felicidad, publicado anualmente al amparo de Naciones Unidas y el Índice de Vidas Mejores de la OCDE. También existen iniciativas nacionales y más locales.

Existen múltiples índices para medir la felicidad en distintos niveles de gobernanza con diversas visiones y objetivos, por lo que los temas que se consideran y la forma de mostrar los resultados es diferente. Antes de profundizar en las distintas propuestas, es importante señalar que no existe un índice de felicidad internacionalmente aceptado, al contrario de lo que sucede con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que si que comparten una visión universal al tiempo que permiten la adaptación a las realidades en las que se aplican.

 

Entre las múltiples iniciativas para la medición de la felicidad, destaca el Informe Mundial de la Felicidad (1), que viene publicándose desde 2012 al amparo de las Naciones Unidas. Este informe elabora un ranking de los países de acuerdo con los resultados de un único indicador, el nivel medio de satisfacción con la vida en base a las respuestas que las personas encuestadas proporcionan a la pregunta: evalúe su vida en su conjunto en una escala de 0 a 10, siendo 0 la peor vida posible y 10 la mejor, ¿dónde se encontraría?, pregunta conocida como “Escalera Cantril”. Vemos los resultados en la Sala “Niveles de Felicidad en el Mundo”.

 

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) gestiona el Índice de Vidas Mejores (2) a través de un cuadro de indicadores clave de carácter multidimensional que son comparables para los distintos países miembro. En este caso se utilizan 25 indicadores, agrupados en 11 temas: vivienda, empleo, educación, compromiso cívico, satisfacción, balance vida-trabajo, ingresos, comunidad, medio ambiente, salud y seguridad. Estos resultados se facilitan a nivel de comunidades autónomas (o la unidad administrativa correspondiente) y de países.

 

A nivel nacional cada país utiliza sus propios criterios y herramientas, destacando los esfuerzos de Bután y su “Índice de Felicidad Bruta”, Nueva Zelanda y el presupuesto de bienestar o Reino Unido mediante el cuadro de mando de las medidas de bienestar nacional, para los que dedicaremos salas específicas.

 

Dada la falta de una herramienta global para la medición de la felicidad, El Buen Vivir junto con Happiness Alliance, ha propuesto el Índice Agregado de la Felicidad como herramienta de referencia en la construcción de modelos para la medición de la felicidad en una determinada comunidad. En este índice se combina el estudio tanto aspectos de carácter objetivo como subjetivo, como puede verse en la siguiente tabla:

 

Tabla: Dimensiones e indicadores del Índice Agregado de Felicidad

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El Índice Agregado de la Felicidad es una herramienta de referencia para la construcción de modelos para la medición de la felicidad en una determinada comunidad.

La disponibilidad de datos para estos índices nos permite tener un “mapa” de una cierta comunidad, entender en qué aspectos destaca positivamente y, por tanto, podrían reforzarse y cuáles podrían mejorarse. Esta información es muy útil para elaborar planes de acción que mejoren el bienestar de la comunidad.

 

Además de estos índices dirigidos al nivel comunitario, existen otras métricas, como las ofrecidas por el centro Authentic Happiness de la Universidad de Pennsylvania (3), destinadas a evaluar distintos aspectos sobre el bienestar psicológico personal. 

 

(1) Helliwell, J.F., Layard, R., Sachs, J. De Neve, J.E., Aknin, L.B, & Wang, S.,  (2021). World happiness report 2021, Sustainable Development Solutions Network, Nueva York. https://worldhappiness.report/ed/2021/

(2) OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) Better Life Index. Índice para una vida mejor https://www.oecdbetterlifeindex.org/es/#/11111111111

(3) Authentic Happiness de la Universidad de Pennsylvania. Centro de Cuestionarios. https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/es/testcenter