Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// Trabajo internacional y multilateral

Image by Lucas George Wendt

Durante los últimos 10 años ha habido importantes esfuerzos para la promoción de la felicidad por parte de Naciones Unidas e instituiones multilaterales

En julio de 2011 se produce un hito de gran calado en la promoción de la felicidad a nivel internacional: la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba por unanimidad la Resolución "La Felicidad: hacia un Enfoque Holístico del Desarrollo" (1), que equipara la búsqueda de la felicidad con un objetivo humano fundamental e invita a los Estados miembros a elaborar medidas que reflejen la importancia de la felicidad en el desarrollo, con miras a que estas guíen las políticas públicas.

Un año después, en 2012, las Naciones Unidas aprueban reconocer el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad (2) y se publica la primera edición del Informe mundial de la felicidad, en el que se estudian indicadores del bienestar subjetivo en más de 150 países. A partir de este año, el informe se publica anualmente y en cada una de las ediciones, además de abordar los niveles de felicidad, se estudian cómo distintos asuntos como la tecnología, la distribución territorial, la inmigración o la pandemia afectan a la felicidad.

También en 2012 y al amparo de las Naciones Unidas, se celebró la reunión de alto nivel «Felicidad y bienestar: definición de un nuevo paradigma económico» (3), donde el secretario general de la organización destacó las propuestas «más allá del PIB» como medidas de desarrollo, en línea con las reivindicaciones que múltiples organizaciones vienen realizando desde la publicación del Informe Brundtland (4), documento pionero en la definición de desarrollo sostenible (5).

 

En enero de 2013 la Secretaría General de las Naciones Unidas publicó la nota «Felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo» (6), que pone en común y repasa las iniciativas nacionales, regionales e internacionales para impulsar la felicidad. La nota reconoce que, si bien el crecimiento económico y la modernización contribuyen a elevar el nivel de vida, el aumento de los ingresos, una vez asegurada la satisfacción de las necesidades esenciales, no necesariamente aumenta el bienestar. Por consiguiente, los Gobiernos, en cooperación con otras partes interesadas, deberían considerar el fomento de aspectos del bienestar más allá del crecimiento del Producto Interior Bruto. El informe aboga por potenciar tasas altas de empleo, trabajo de calidad, comunidades fuertes, confianza y respeto elevados, gobernanza participativa, atención de la salud física y mental mejorada, apoyo a la vida familiar y educación de calidad para todos. Entre las recomendaciones, se alienta a los Gobiernos a:

  • Reconocer que el Producto Interior Bruto no es el único indicador del bienestar, que va más allá del crecimiento económico.

  • Utilizar datos a gran escala, regulares, sobre la felicidad y el bienestar como el indicador más adecuado para mejorar la formulación de políticas macroeconómicas y la configuración de la prestación de servicios.

  • Realizar consultas amplias y participativas para determinar y priorizar indicadores del bienestar que entrañen una visión compartida de cómo el progreso social puede lograrse y mantenerse.

  • Incluir el bienestar en los sistemas nacionales de estadística.

  • Asegurar las condiciones mínimas para la felicidad a la mayoría de las personas de los países de ingresos bajos, así como a los grupos excluidos de los países de ingresos medianos y altos, antes de tratar de alcanzar objetivos más amplios en materia de bienestar: i) acceso a la alimentación y los servicios básicos, ii) derechos humanos y protección social básicos y iii) reducción de las desigualdades.

 

En 2017 se estableció la coalición WEGo de Gobiernos por la Economía del Bienestar entre Escocia, Islandia y Nueva Zelanda al que posteriormente se sumaron Finlandia y Gales (7). El propósito principal de este grupo es retar las limitaciones que supone el PIB como indicador o proxy de la felicidad y el bienestar y que el objetivo de la política económica debería ser el bienestar colectivo y cómo de feliz y saludable está la población y no solo su nivel de riqueza.

 

En 2018 y 2019 se publicaron las dos primeras ediciones del Informe mundial de políticas de felicidad y bienestar, elaborado por los expertos del Global Happiness Council (8). Este trabajo analiza los avances y experiencias en distintos sectores, como la salud, la educación, el trabajo y las comunidades, bajo la mirada de la felicidad.

En el ámbito multilateral, destaca el trabajo de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos que en 2011 publicó la guía ¿Cómo va la vida?, que mide el bienestar en los 36 países miembros, y desarrolló el sitio web del Índice para Vidas Mejores (9), con el fin de fomentar un mayor compromiso público con el bienestar.

Con la colaboración de los institutos nacionales de estadística –el Instituto Nacional de Estadística en el caso de España–, Eurostat, la agencia estadística de la Comisión Europea, publica datos periódicos sobre la calidad de vida en los Estados miembros, disponibles tanto en su página (10) como en las webs de los institutos nacionales (11).

Desde 2012 se publica el Informe Mundial de la Felicidad y en 2018 y 2019 se publicó el Informe de Políticas de Felicicad y Bienestar. 

(1) Asamblea General de las Naciones Unidas  (2011). Resolución aprobada por la Asamblea General el 19 de julio de 2011 (65/309): «La felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo» (A/RES/65/309). https://bit.ly/2SCALss

(2) Asamblea General de las Naciones Unidas (2012). Resolución aprobada por la Asamblea General el 28 de junio de 2012 66/281: Día Internacional de la Felicidad. https://bit.ly/2UF4XSw

(3) Ricard, M. (2012). «Naciones Unidas: creando una nuevo paradigma económico basado en la felicidad y el bienestar (1)», Matthieuricard.org. https://bit.ly/3fSnBzB

(4) World Commission on Environment and Development (1987). «Our common future», Brudtland report. https://bit.ly/3vPxnd7

(5) Secretaría General de las Naciones Unidas (2013). «La felicidad: hacia un enfoque holístico del Desarrollo (A/67/697)» (nota). https://bit.ly/2yBalh3

(6) Ver: https://weall.org/wego

(7) Ver: https://www.happinesscouncil.org/

(8) Ver: https://www.oecdbetterlifeindex.org/es/

(9) Eurostat. Subjective well-being - statistics: https://bit.ly/3xlyC4Z

(10). Instituto Nacional de Estadística, 2020