Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

// Cuidado psicológico

A. Amor hacia sí

Image by Nick Fewings

Sin amor a sí misma, además de experimentar un sufrimiento interno, la persona se convierte en mendigo de amor. El amor sana y repara: es el “pegamento” de la unificación psicológica. Su carencia es fuente de sufrimiento neurótico, a la que vez que dificulta gravemente el amor hacia los otros. Sin amor a sí mismo no es posible vivirse armoniosamente ni vivir relaciones constructivas.

 

El amor genuino se sitúa entre dos extremos igualmente perniciosos: el auto-reproche devastador y el narcisismo infantilizante. El amor es humilde (abraza toda nuestra verdad, con sus luces y sus sombras) y universal (porque no conoce límites ni fronteras). Y puedes amarte siempre porque el amor, si bien no justifica todo, siempre acoge y comprende.

 

La falta de amor a nosotros mismos nos convierte en mendigos de amor. Y en esa búsqueda de afecto, en ocasiones tan desesperada como ciega, pueden activarse mecanismos tan sutiles como peligrosos e incluso perversos: seducción, adulación, servilismo, chantajes, amenazas, maltrato…

¿Cómo podemos cultivarlo?

A través del contacto (poniendo las manos en el pecho) y de la sonrisa hacia ti, cuida el (de estar conscientemente) contigo mismo/a, favoreciendo un sentimiento de amor humilde e incondicional hacia ti.

 

B. Gestión emocional

Image by Domingo Alvarez E

Las emociones son los estados afectivos que generamos en función de las interpretaciones que hagamos de las situaciones que vivimos. Etimológicamente, la palabra emoción, significa que nos saca de nuestro estado habitual.Las emociones determinan cómo pensamos y sentimos, así como la gestión que hacemos del día a día.

La gestión emocional consiste en ser conscientes de las emociones que sentimos, aceptarlas y regularlas en caso de necesidad, adaptándonos al contexto en el que nos encontremos. El mundo emocional es una parte irrenunciable de la persona ya que cumple una función adaptativa por lo que no podemos hablar de emociones ni buenas ni malas, ni positivas ni negativas. Las emociones principales son:

  • Miedo: Nos avisa del peligro y protege nuestra integridad física y psicológica.

  • Sorpresa: Nos ayuda a prestar atención, defender derechos, y reorientarnos para la búsqueda de soluciones creativas

  • Aversión/Asco: Nos produce un rechazo de aquello que puede ser dañino para nosotros.

  • Ira: Nos ayuda a defender nuestros derechos, establecer límites, y superar obstáculos.

  • Alegría: Contribuye a que continuemos y repitamos las conductas que nos llevaron a la sensación placentera.

  • Tristeza: Nos facilita que integremos una pérdida, curemos heridas e indaguemos sobre lo ocurrido, con lo que facilita el aprendizaje.

¿Cómo podemos mejorar nuestra gestión emocional?

  • Tomar consciencia de nuestro cuerpo y atenderlo. Permitir el espacio que el cuerpo necesite para sentir lo que necesite sentir.

  • Una vez en nuestro cuerpo, debemos aprender a identificar las emociones que estamos sintiendo.

  • Permitirnos sentir la emoción y tomar conciencia de ella.

  • Escuchar qué me está queriendo decir la emoción e identificar qué necesito.

  • Responder de forma consciente (en vez del piloto automático) a las necesidades detectadas a través de mis emociones.

 

C. Hábitos saludables

Image by Luke Michael

El cuerpo es el templo del alma y por ello, cuidar el cuerpo y mantenernos sanos es fundamental para desarrollar una vida plena. Generar hábitos saludables depende de nuestra propia voluntad y entrenamiento. Cada persona debe buscar el camino que le funciona para desarrollar nuevos hábitos y abandonar aquellos de los que quiera desprenderse. 

Hay cuatro campos fundamentales en los que desarrollar hábitos saludables: cuidar el ejercicio, la alimentación, la ingesta de intoxicantes, el descanso y el uso que hacemos de la tecnología. Otro hábito saludable, es desarrollar conductas de generosidad, dedicando tiempo y recursos a las personas. La generosidad, en vez de limitar lo que tenemos, va a ayudarnos a desarrollar vidas más plenas. Como dijo Amma, la felicidad no está en lo que tenemos sino en lo que somos capaces de dar.

¿Cómo podemos mejorar los hábitos saludables?

  • Mantener una higiene corporal adecuada

  • Hacer ejercicio moderado, preferentemente de forma diaria.

  • Alimentarse correctamente e hidratarse adecuadamente.

  • Cuidar el descanso, incluyendo nuestras horas de sueño.

  • Evitar intoxicantes: tabaco, alcohol en exceso, drogas, etc.

  • Hacer un uso saludable de opciones de ocio evasivo como la televisión y la tecnología (redes sociales, etc.).

  • Tomar consciencia de cómo invertimos nuestro tiempo diario y buscar el tiempo necesario para dedicarlo a la familia, las personas que nos rodean y a la atención plena (meditación).

  • Formular propósitos diariamente.

  • Elegir diariamente nuestra actitud.

  • Observar las cosas sencillas y valorarlas y para ello respetarnos más a nosotros mismos, antes que a cualquier temor o deseo de agradar.