Disfrutando al aire libre

Las cosas son como son y no como nos gustaría fuesen. No podemos controlar lo que ocurre, igual que no podemos ser responsables de lo que hagan los demás, y solo podemos ser responsables de nuestros propios actos y nuestras propias respuestas a los actos de los demás y a las circunstancias de la vida.

 

Por ello, es importante aceptar lo que la vida nos traiga y dejar de reaccionar para aprender a responder, a dar nuestra propia respuesta auténtica y sincera, no solo la reacción automática que nos sale. Reconocer y asumir esta responsabilidad es primordial para poder tener mayor control y libertad sobre nuestras propias vidas. De esta forma podemos ser más y mejor nosotros mismos y cultivar, progresivamente, más autenticidad.

¿Qué podemos hacer?

  • Cultivar la observación

  • Tomar distancia de nuestros pensamientos, para dejar de creernos todo lo que pensamos.  

  • Cultivar la aceptación

  • Trabajar el mindfulness y la respiración como herramientas para ganar en control, libertad y autenticidad.

  • 2. Mindfulnes

Tu concepto o percepción de la realidad no es la realidad. Cuando quedas atrapado en tus percepciones e ideas, pierdes la realidad (Tchit Nhat Hanh).

 

La mente está activa la mayor parte del tiempo y le encanta vagar por el pasado, o adelantarse al futuro. A este estado de pensamiento, se le llama estado de rumiación y es probablemente la causa y no solamente la consecuencia de la infelicidad. El estado de atención es lo que surge  de estar presentes, con propósito, de forma abierta y amable en el momento presente y sin juzgar. Al cultivar el mindfulness, adoptamos una posición neutral como si fuésemos un observador externo.

//Felicidad, ¿de qué estamos hablando? 

Image by Jacqueline Munguía

Cada persona debemos contestar  qué entendemos por felicidad.

Cada persona entendemos el término felicidad de forma diferente y debemos buscar nuestro propio significado. No obstante, como vamos a ver, los ingredientes de la felicidad genuina, son comunes para la mayoría de las personas. La felicidad es un fin último por si misma ya que no la buscamos como medio para conseguir algo ulterior.

 

Nuestra comprensión de la felicidad puede variar a lo largo de nuestras vidas dependiendo de nuestros aprendizajes y experiencias. Para acotar el término felicidad, una primera distinción es el horizonte temporal del que hablamos. Puede entenderse la felicidad como una experiencia puntual de alegría o entusiasmo en el corto plazo que puede surgirnos al experimentar un hecho concreto como encontrarnos con una persona a la que apreciamos o que suceda algo que deseábamos. Por otro lado, está la concepción de felicidad en el largo plazo, entendida como un camino de vida, concepto en el que podemos distinguir entre:

  • Felicidad hedonista, basada en un concepto individualista que proviene de maximizar el placer, alcanzar objetivos y minimizar los malos momentos. Vamos a llamar a este concepto felicidad con minúsculas.

  • Felicidad eudemónica, o duradera que consiste en orientarnos a desarrollar nuestro potencial, obtener significado de la propia vida, encontrar nuestro lugar en el mundo, percibir que nuestra vida es buena y sentirnos parte de algo más allá de nuestra persona. Esta aproximación está más orientada al nivel relacional y la denominaremos también felicidad con mayúsculas.

 

En último término, como puedes ver en la “sala” sobre el poder personal, la felicidad es una decisión. Desde el FelicesLab trabajamos por promover una felicidad con mayúsculas.

 

Las personas felices no deben confundirse con personas eufóricas, superheroínas o superhéroes. El imaginario colectivo empuja a pensar que quienes son felices no viven situaciones difíciles o dramáticas. Sin embargo, las personas felices hacen frente a situaciones comprometidas semejantes a las que el resto de la humanidad padece, pero son capaces de gestionarlas con menor sufrimiento.

Debemos distinguir entre la felicidad con minúsculas (perseguir momentos de placer y evitar el dolor) de la felicidad con mayúsculas (orientada a cultivar "la buena vida", desarrollar nuestro potencial y buscar significado).